lunes

Kiddy English

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Richard Brown
Vaughan, 2007

Existen mitos sobre la enseñanza temprana de un segundo idioma: que perjudica el habla, que confunde al niño, que se olvida lo aprendido con los años... Todas las razones que nos hagan olvidar sus ventajas nos alejarán de aprovechar el periodo más permeable y óptimo para la adquisición del segundo idioma, desde el nacimiento a los tres años, precisamente cuando se está aprendiendo el primero.

Para lograr un nivel del idioma próximo a un nativo el niño ha de estar expuesto a esa lengua el 20% del tiempo que esté despierto, y cuanto más activa sea la comunicación mejor. Lo ideal es que la interactividad sea con un nativo, por razones obvias: pronunciación, gramática, entonación... Pero, admitámoslo, ¿quién puede ofrecer tal estimulación en una familia habitual de padres hispanohablantes?

Para respetar en lo posible los consejos sobre exponer al niño el segundo idioma en su mejor opción podemos recurrir a canciones, audiocuentos, dibujos animados o películas. Como padres debemos aprovechar cualquier oportunidad para exponer la nueva lengua a los pequeños y estas opciones son fácilmente asumibles hoy día con las facilidades de Internet. Las objeciones que surgen ante estos recursos deben tenerse en cuenta: no hay interactividad, sólo hay recepción y el niño no observa la vocalización de las palabras. Lo primero es que debemos huir en lo posible de la pasividad en la adquisición de cualquier conocimiento (sea una lengua o cualquier otro contenido de cualquier área). Lo segundo, el hecho de que el niño vea la pronunciación de cerca le ayudará a distinguir la ejecución de los distintos fonemas.

El libro que hoy presento busca ser una ayuda real y práctica para los padres que no pueden ofrecer un bilingüismo puro a sus hijos. Quizá su punto fuerte sea el cd con frases de rutina comunicativa, poemas y cuentos. Si usted quiere tener una comunicación activa con su hijo para lograr la práctica a nivel real y en situaciones habituales, este libro le ayudará a memorizar frases útiles en inglés para el día a día y a mejorar su pronunciación mediante audiciones compartidas con su hijo. ¿Que no es lo mismo que un nativo? Ya, claro, pero no todos podemos permitírnoslo. Además, promoviendo la interactividad con frases que ha escuchado ya el niño en su versión correcta permite al niño asumir la pronunciación buena pero fomentar su uso.

Kiddy English es una opción ideal para padres con hijos en diferentes edades. La audición pasiva del cd para los niños más pequeños, la memorización de los poemas y el entretenimiento proporcionado por los cuentos se ven apoyados por un libro que hojear por niños más grandes, por un bonito diseño y un vocabulario acompañado de imágenes claras.

Presenta 20 temas, con 8 palabras básicas y 20 frases de uso frecuente para cada uno, un poema y un cuento breve. Respaldado por Vaughan Systems, esta propuesta nos recuerda en su presentación que la enseñanza del idioma debe realizarse de manera lúdica. Nunca debemos olvidar este punto: es básico hacer ameno cualquier aprendizaje.

Si buscáis un método de aprendizaje del inglés sencillo de llevar a cabo y que pueda seguirse aplicando las condiciones recomendables de repetición, esto es, varias veces al día y el máximo de días a la semana, este es el idóneo. Si te tira para atrás tu mala pronunciación no dudes en usar las escuchas del cd, pues a pesar de la pasividad aparente en la recepción, la repetición ayudará también a mejorar la inteligencia auditiva de su hijo, abriendo su cerebro a fonemas distintos de su lengua materna. Aprovecha la plasticidad de tu hijo en su edad más temprana, no lo dudes.

¿Y tú? ¿Cómo te planteas el aprendizaje del segundo idioma para tu hijos? ¿Quieres contarnos tu caso a los demás padres? Será un placer aprender de tu experiencia. Esperamos tu comentario.





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